La Sed de la Inteligencia Artificial: El Impacto Hídrico Oculto de la Era Digital.

La inteligencia artificial (IA) está transformando el mundo, pero su sed de agua podría ser un problema silencioso que pocos están considerando. Entrenar un modelo como GPT-3 puede evaporar hasta 700,000 litros de agua potable, y para 2027, el consumo global de IA podría alcanzar los 6.6 mil millones de m³ de agua retirada —más que el uso anual de 4 a 6 países como Dinamarca— y evaporar 0.6 mil millones de m³ que se pierden para siempre. ¿De dónde viene esta sed y qué podemos hacer al respecto?

El costo hídrico de la IA

Un estudio de la Universidad de California Riverside estima que entrenar GPT-3 en data centers de Microsoft consumió entre 700,000 y 5.4 millones de litros de agua, dependiendo de la eficiencia del enfriamiento y la fuente energética. Cada interacción con el modelo —una simple respuesta— usa entre 10 y 50 ml de agua potable, según la región y el momento del día. Por ejemplo, una respuesta de 800 palabras equivale a 1/10 de una botella de 500 ml.

Pero no solo se trata de texto. Generar una imagen con IA, como las de estilo Ghibli, puede consumir hasta 34.77 litros de agua: 0.57 litros para enfriar servidores y 34.2 litros para producir la electricidad necesaria (basado en un promedio de 34.7 L/kWh en EE. UU.). Con miles de millones de imágenes generadas “por diversión”, el impacto se multiplica exponencialmente.

¿Por qué la IA "bebe" tanto?

El agua se usa en tres etapas clave:

  1. Enfriamiento de servidores: Los data centers que alojan modelos de IA generan calor masivo. Las torres de enfriamiento evaporan agua para disiparlo, perdiendo hasta 2.1 millones de litros diarios en centros como los de Google.
  2. Generación de electricidad: Las plantas termoeléctricas, que alimentan muchos data centers, retiran y evaporan grandes volúmenes de agua. En EE. UU., se estima que producir 1 kWh consume 3.14 L de agua.
  3. Fabricación de hardware: Crear chips y servidores requiere agua ultrapura, con un impacto indirecto que suma millones de litros por año.

La “sed” varía por región. En Washington, EE. UU., cada respuesta de IA usa 47 ml debido a un clima cálido y alta dependencia de enfriamiento evaporativo. En México, son 24 ml, mientras que en Irlanda, con un clima frío y energía renovable, solo 7 ml.

Un futuro sediento

Un informe de arXiv proyecta que para 2027, la demanda global de IA retirará entre 4.2 y 6.6 mil millones de m³ de agua, equivalente a la mitad del consumo anual del Reino Unido. De esto, 0.38-0.60 mil millones de m³ se evaporarán, agravando la escasez hídrica en un mundo donde el 66% de la población enfrentará estrés hídrico en 2025, según WWF. Empresas como Microsoft (aumento del 34% en consumo de agua en 2022) y Google (22% más) ya sienten la presión, pero sus promesas de “reponer más agua de la que usan” para 2030 son cuestionadas por expertos.

¿Qué podemos hacer?

  • Transparencia: Las empresas deben reportar el consumo hídrico de sus modelos, como ya hacen con emisiones de CO₂.
  • Optimización: Usar data centers en climas fríos o con energía renovable (hidroeléctrica o eólica) reduce la huella hídrica.
  • Innovación: Adoptar enfriamiento con aire o agua reciclada en lugar de evaporativa.
  • Conciencia: Usuarios y desarrolladores deben priorizar eficiencia, evitando usos innecesarios de IA.

Con modelos más potentes como GPT-4o en camino, el impacto solo crecerá. La IA puede ser una aliada contra el cambio climático, pero si no controlamos su sed, podría convertirse en parte del problema.

Referencias

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