La computación cuántica, una tecnología que promete resolver problemas imposibles para las computadoras clásicas, está en el centro de una competencia feroz. En las últimas semanas, tres gigantes tecnológicos han dado pasos significativos: Microsoft con su chip Majorana 1, Amazon con Ocelot, y Google con Willow. ¿Estamos realmente entrando en la era cuántica o es solo una estrategia de marketing bien orquestada? Aquí desglosamos qué está pasando y qué significa para el futuro.
¿Qué es la computación cuántica y por qué importa?
A diferencia de las computadoras tradicionales, que usan bits (0 o 1), las cuánticas operan con qubits, que gracias a la superposición pueden ser 0 y 1 al mismo tiempo. Esto, combinado con el entrelazamiento cuántico, permite cálculos exponencialmente más rápidos. Según un informe de McKinsey de 2023, una computadora cuántica podría simular moléculas complejas para nuevos fármacos en minutos, algo que tomaría miles de años a una supercomputadora actual. Sin embargo, hay un obstáculo: los qubits son extremadamente sensibles a interferencias externas como calor, vibraciones o ruido electromagnético, lo que genera errores y limita su escalabilidad.
Microsoft y Majorana 1: Un nuevo estado de la materia
En febrero de 2025, Microsoft presentó Majorana 1 en el marco de CES 2025, afirmando haber creado un “topoconductor”, un material que induce un nuevo estado de la materia: la superconductividad topológica. Este chip usa Majorana Zero Modes (quasipartículas teorizadas hace casi un siglo por Ettore Majorana) para formar qubits topológicos, que prometen ser más estables y requerir menos corrección de errores. Con solo 8 qubits por ahora, Microsoft asegura que su diseño podría escalar a un millón en un solo chip, suficiente para aplicaciones prácticas. Sin embargo, expertos como Sergey Frolov de la Universidad de Pittsburgh han cuestionado la evidencia, señalando que el paper en Nature no demuestra concluyentemente la presencia de estas partículas, lo que genera escepticismo en la comunidad científica.
Amazon y Ocelot: Eficiencia en la corrección
Días después, Amazon respondió con Ocelot, un chip de 9 qubits desarrollado por AWS. Presentado el 27 de febrero de 2025, Ocelot usa cat qubits, una tecnología que reduce errores de bit-flip de forma inherente. Según Amazon, su arquitectura permite una corrección de errores hasta un 90% más eficiente que los enfoques tradicionales, lo que podría reducir significativamente el número de qubits necesarios para computación útil. Publicado en Nature, el avance es prometedor, pero aún está en fase prototipo. Expertos como Rajeev Puri de UC Davis señalan que escalar esta tecnología sigue siendo un desafío monumental.
Google y Willow: Corrección automática
Google entró en la carrera en diciembre de 2024 con Willow, un chip que usa qubits superconductores y un sistema de corrección de errores automático. En un anuncio en su blog, Google afirmó que Willow reduce las tasas de error a la mitad por cada qubit adicional, un avance crítico para escalar sistemas cuánticos. Con 105 qubits en su prueba más reciente, Google está más cerca de demostrar computación cuántica práctica, aunque aún lejos de las aplicaciones comerciales a gran escala.
¿Avance real o estrategia de marketing?
Los tres enfoques son distintos: Microsoft apuesta por estabilidad inherente, Amazon por eficiencia en corrección, y Google por precisión escalable. Pero no todo es optimismo. La fragilidad de los qubits sigue siendo el cuello de botella, y aunque estos anuncios son impresionantes, ningún chip ha alcanzado la escala de miles o millones de qubits necesarios para superar a las computadoras clásicas en problemas reales (lo que se conoce como “ventaja cuántica útil”). Además, las críticas a Microsoft por exagerar sus hallazgos y la falta de aplicaciones inmediatas alimentan el debate: ¿es esto un salto tecnológico o una jugada para captar inversionistas y titulares?
El futuro en juego
Si alguno de estos gigantes logra escalar su tecnología, las implicaciones serán enormes: desde romper encriptaciones actuales (un riesgo para la ciberseguridad) hasta acelerar el descubrimiento científico. Microsoft predice computadoras cuánticas útiles “en años, no décadas”; Amazon estima que Ocelot podría acelerar ese plazo en cinco años. Google, más conservador, apunta a 2033. Lo cierto es que la carrera está abierta, y el ganador podría redefinir la tecnología del siglo XXI. ¿Qué opinas tú?
Referencias